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Sólo los superficiales se conocen a sí mismos. Oscar Wilde

Edipo reloaded

Este poemita me vino adentro de un bocadito de chocolate “Dos corazones”:

Desde que fui chiquitito
mi mamita me enseñó,
que buscara una niñita
tan bonita como vos.

Lágrimas pop

Últimamente estoy mirando muchas series y para eso sigo las recomendaciones que hace Herán Casciari en Espoiler. Decidí probar Flight of the Concords, porque me encanta el cuento de Salinger que Hernán cita en el título del post.Por ahora solo vi el primer capítulo y me encantó. Coincido, entonces, con la recomendación de Hernán. Pero también me animo con otra lectura de la serie. En Alta Fidelidad el protagonista se pregunta, frente a la enorme cantidad de canciones tristes en el pop y en el rock, si escuchábamos esa música porque nos deprimíamos o si es en realidad al revés, si nos deprimíamos porque escuchábamos esa música. Mirando la serie me pregunto: ¿Bret y Jemaine no serán el resultado de una sobredosis de pop? ¿No habrán sido sometidos naranjamecánicamente a una inmersión continua en verso, estribillo, puente, repite estribillo? Garbage in, garbage out, dicen los geeks: si entra basura, sale basura, y si entra pop, sale pop. Hasta la serie misma parece una canción pop: leve, agridulce, adictiva.Por otro lado me pregunto cuántas de las canciones que cantan los protagonistas son ironías sobre canciones específicas. Sí, es obvio que todas juegan con los clichés del pop, pero en el caso de Im not crying, la cita, homenaje o ironía está obviamente dirigida a Crying in the rain (de los Everly Brothers, luego A-ha hizo otra versión). Los Everly Brothers cantaban “Desde que nos separamos / rezo para que llueva / así escondo las lágrimas / que espero que nunca veas” (acá una mala traducción de la canción. ¿”haré mi lloro”?). Bret y Jemaine, en cambio, cantan esto.

Update: parece que mi hipótesis se sigue confirmando. Los Flight of the concords siguen parodiando hitos pop. En el segundo capítulo, la canción Inner city pressure es una obvia referencia/homenaje/parodia a West End girls de los Pet shop boys.

La hermana Wendy

En inglés lo llaman ADD, síndrome de deficiencia de atención, y es casi una epidemia. El chisporroteo espasmódico del chat y el mensaje de texto, el cable con 800 canales, los controles con 500 botones, las pantallas con menúes contextuales, desplegables, emergentes. Todo emerge, todo implosiona y explosiona, todo es estallido, muerte y revival, en una perpetua rueda karmática de pasala y que no vuelva, no, me arrepentí, que vuelva, quiero todo, ya, hoy no tengo ganas, otro día, mejor sí, lo compro por las dudas, comprar la oferta o lo último, con tarjeta o al contado, en cuotas o taca taca, sumame los puntitos, estoy registrado.

¿A qué iba con todo esto? Ah sí, a la hermana Wendy. Los que la vieron la recuerdan, una monja vestida como la novicia voladora, con unos dientes de conejo tremendos y con unos anteojos gigantes, comentando pinturas con una sensibilidad y una inteligencia arrolladora. Y una pasión exaltada, levemente erótica.

En su momento daban su “Historia de la pintura” en el cable, creo que en el canal People and Arts, cuando el canal le daba más bola a las arts y menos al reality. Hace unos meses en los kioscos de revistas apareció la colección de DVDs de Historia de la pintura. Los DVDs son geniales (aunque son cortos, de unos 20 minutos cada emisión, y venían acompañados de un libro bastante anodino y que no tenía nada que ver con la hermana Wendy).

Sería buenísimo que La historia de la pintura fuera traducido al castellano y los videos subidos en torrents o en eMule, no tienen desperdicio.

Por ahora habrá que conformarse con el libro que volvió a aparecer en las librerías. Se llama Historia de la Pintura, la autora es Wendy Beckett y sale 160 mangos. Yo lo compré. Es interesante, pero a Wendy hay que verla en la pantalla.

Acá les dejo una nota de Página sobre ella. Y acá, en YouTube (en inglés, sin traducción), una entrevista que le hicieron, en 6 partes.

Cuántos crímenes se cometen en tu nombre

“Esa del hachero en la que no pasa nada.” “Una obra maestra.” “Una mala copia de Kiarostami.” “Hipnótica.” “Aburridísima.” “Marca un antes y un después en el cine argentino.” Etcétera. Todo eso y mucho más se dijo de la ópera prima de Lisandro Alonso, La libertad.

Muchas de esas discusiones virulentas están por afuera de la película (el tema de si vale la pena subsidiar “experimentos” como este, que van a ver 15 personas en la Lugones, si se trata de una ruptura necesaria o de una admisión de derrota respecto a la ficción y a los mecanismos narrativos del cine, etcétera). Sí, hay mucho etcétera dando vueltas.

A mí la película me gustó. Insólitamente, los experimentos de Kiarostami y las películas como ésta, sin peripecia, sin personajes, sin actuación (aunque tal cosa sea un truco), exacerban mi atención en vez de sumirme en el tedio o el aburrimiento. En ese sentido miré con más atención Five de Kiarostami que Lawrence de Arabia. Como si de mirar tanto una pantalla negra una empezara a descubrir patrones, a hilvanar gestos.

En La libertad, por ejemplo, luego de 20 minutos de ver al hachero cortando troncos, el encendido de una radio provoca un efecto (especial). Me pareció cómico que ese hachero, con esa gorra con el bordado NY, escuchara esa música, en ese lugar. Lo mismo me pasó con la latita de Fanta o cuándo pregunta en la estación de servicio si hay alguna minita. Esas cosas tan cotidianas y elementales se vuelven raras.

Ah, y esa secuencia de dos minutos en la que la cámara abandona la cara iluminada del hachero y se interna en la espesura y en el sonido es una de las más bellas que vi.

La película se puede bajar del eMule. Acá va el link. No me hago responsable si te enoja. Tampoco si te encanta.

Tres sílabas

Acá mi predicción: Barack Obama será el próximo presidente norteamericano. A medida que pasan las semanas las razones se van apilando: es joven, tiene pinta de tipo honesto, es negro pero no usa eso en su campaña, resulta atractivo para los demócratas y para un porcentaje importante de los independientes y hasta para algunos republicanos (que no pueden tragarse a McCain). Los optimistas dicen que USA necesita moverse un poco hacia el centro y que Obama es el indicado para hacerlo, que Obama señala la llegada una política pos-racial, que el mundo vería con buenos ojos la elección de un presidente negro. Quizás tengan razón.

Yo creo que Obama es un gran orador y que la gente que le escribe los discursos es brillante (miren ésto y traten de abstraer el discurso de la musiquita y el video, melosos ambos).

El inglés es un idioma ideal para la retórica. La mayoría de las palabras de origen sajón son monosilábicas o bisilábicas (¿se dice así?) y la concisión es crucial para la fabricación de slogans. I have a dream, dijo Martin Luther King: 4 sílabas. Obama mejoró eso, dijo: Yes, we can. Solamente Nike había llegado tan lejos (Just Do It). Pero Obama cambió la puntuación para subrayar la potencia de cada una de las sílabas. Yes. We. Can. El Sí, frente al no, al cinismo, al obstáculo. El Nosotros frente al yo y al ellos. Y el Podemos, frente a la desesperanza.

La otra razón para sostener mi favoritismo, es puramente visual. McCain parece un monje de El nombre de la Rosa encajado con fórceps adentro de un traje. Obama en cambio tiene una elegancia afable y una sonrisa amplia, igualita a la de Caetano Veloso.

El libro del verano: Una breve historia de casi todo, de Bill Bryson

Ya sé, el libro no es ninguna novedad. Se publicó allá por el 2005 y fue best-seller mundial. Después volvió a reaparecer el año pasado, pero en una edición carísima ($170, tapa dura). Ahora se editó a un precio accesible ($39) y en un tamaño muy conveniente para el bolsillo de la dama o la cartera del caballero. El libro: Una breve historia de casi todo. El autor: Bill Bryson.

En vez de Wilbur Smith o Colleen McCullough, agarren este libro. Se trata de una historia de los descubrimientos científicos: el Big Bang, el tamaño de la tierra, la geología, la ley de gravitación, las bacterias, etc. Bryson es cronista de viajes y se nota: su libro renuncia al enciclopedismo (no contiene fórmulas ni jerga) y opta por saltar a lo Philleas Fogg de eureka en eureka. Por eso el libro se lee con la fruición con la que se lee a Verne o Salgari a los 12 años. Para muestra basta un botón: acá la introducción del libro.

De paso: si te volvés fan de Bryson, en Librería Santa Fe uno de sus libros de crónicas de viaje está en oferta a 20 pesos (tapa dura). El libro se llama En las antípodas y es una colección de crónicas de viaje por Australia.

La nightmare en lo profundo de la night de Jorge Asís

¿Se acuerdan de aquel proyecto de ley de preservación de la lengua que impulsó Jorge Asís allá por 1994? Asís pretendía designar el castellano como idioma oficial y regular el uso del idioma en el ámbito público, para poner un poco de freno al avance hormiga de los términos sajones, y así erigir una barricada frente a los stores, sales y gyms. Me imagino el attack que le daría leer el Quijote en traducción spanglish, con pasajes como este:

It is known, pues, que el aformencionado gentleman, cuando se la pasaba bien, which era casi todo el año, tenía el hábito de leer libros de chivaldría with tanta pleasura y devoción as to leadearlo casi por completo a forgetear su vida de hunter y la administración de su estate.

A mí, por el contrario, me parece delicious y creo que este tipo de experiment abre windows que son very interesting.

El resto de la traducción del primer capítulo del Quijote, acá. ¿Para cuando una traducción al spanglish del Martín Fierro? ¿Y de la Biblia?

En busca de Proust

Siguiendo la idea de Daniel Link, y aprovechando el verano, decidí meterme con En busca del tiempo perdido. Resulta que el otro puto (dicho esto con cariño, claro) también está en lo mismo. Acá y acá Dieguez discute un poco sobre las traducciones disponibles en castellano. Acá hay otro comentario del traductor de la otra versión disponible en castellano. Yo me decidí por la traducción de Estela Canto que publicó Losada. Hay dos versiones de ésta, yo me decidí por la que sale 49 pesos, porque la hoja es más amplia, la fuente más grande y está mejor impresa. Y no da para leer Proust en una edición cuasi de bolsillo.

La lectura me produce emociones mixtas, como dirían los Rollling. Por un lado, hay pasajes extraordinarios, llenos de sensaciones , con la increíble capacidad de Proust para captar y transmitir los estados mentales y los vaivenes del humor (no sé si decir espíritu o alma). Sus descripciones son también subyugantes y se potencian en esas oraciones largas precisas y calmas. Lo que se me hace cuesta arriba es seguir los hilos de los muchos personajes y todo esa red de protocolos y usos sociales ya extinguidos. Me pasó algo parecido con Stendhal, me subyugaba la potencia de la prosa, las descripciones y los personajes, pero me aburría todo esa circuitería enredadísima de la burguesía de la época.

Damages, todos los martes a las 21 por AXN

No se pierdan Damages, una serie de abogados protagonizada por la magnífica Glenn Close. Su Patty Hewes (magnética, casi radioactiva) mete miedo de en serio. Empieza mañana martes 12 de febrero, por AXN, a las 21 horas.

Link relacionados

Acá el comentario de Hernán Casciari sobre la serie (con links para bajarse los capítulos y subtítulos).

Y acá un artículo de hoy de La Nación anunciando otras series que empiezan pronto.

Tres novelitas

Escribir un libro, plantar un árbol, tener un hijo. Leer una novelita, comprar un potus, tener un sueño.

Leí tres novelitas crocantes y nutritivas como esos amores de vacaciones de una semana. Montserrat, de Daniel Link: en zigzag, del blog a la página, entre túneles y secuestros felinos. La vida nueva, de Cèsar Aira, una parábola con oleaje sobre el tiempo y la escritura. Y Dejen todo en mis manos, de Mario Levrero, una historia chiquita, con humor zumbòn y amable.

Tres novelitas recomendables. Para tu piel de tu verano, baby.