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Sólo los superficiales se conocen a sí mismos. Oscar Wilde

En busca de Proust

Siguiendo la idea de Daniel Link, y aprovechando el verano, decidí meterme con En busca del tiempo perdido. Resulta que el otro puto (dicho esto con cariño, claro) también está en lo mismo. Acá y acá Dieguez discute un poco sobre las traducciones disponibles en castellano. Acá hay otro comentario del traductor de la otra versión disponible en castellano. Yo me decidí por la traducción de Estela Canto que publicó Losada. Hay dos versiones de ésta, yo me decidí por la que sale 49 pesos, porque la hoja es más amplia, la fuente más grande y está mejor impresa. Y no da para leer Proust en una edición cuasi de bolsillo.

La lectura me produce emociones mixtas, como dirían los Rollling. Por un lado, hay pasajes extraordinarios, llenos de sensaciones , con la increíble capacidad de Proust para captar y transmitir los estados mentales y los vaivenes del humor (no sé si decir espíritu o alma). Sus descripciones son también subyugantes y se potencian en esas oraciones largas precisas y calmas. Lo que se me hace cuesta arriba es seguir los hilos de los muchos personajes y todo esa red de protocolos y usos sociales ya extinguidos. Me pasó algo parecido con Stendhal, me subyugaba la potencia de la prosa, las descripciones y los personajes, pero me aburría todo esa circuitería enredadísima de la burguesía de la época.

16 comentarios a “En busca de Proust”

  1. Marina |

    Me da un poco de vergûenza hablar de Proust como si supiera -y sobre todo a vos que me parece que leiste algo más que los horóscopos de Bazoka- pero me da por defender a muerte la edición de Alianza Editorial, Biblioteca Proust para más datos.
    Ya sé que el tamaño es horriblemente chiquito, la letra mínima y el precio ridículo por caro, pero luego de haber leido varias páginas de otras versiones, es la única edición que me emocionó como creo que intentó emocionar “el Marce”.
    Te deseo mucha suerte y paciencia, porque cuando lográs aprender a ver con la luz de la época resulta una experiencia que modifica la vida.
    (y gracias por hablar de Proust, a veces me siento taaaannn sola en mi fanatismo que lo niego y sigo con la Para Ti Colecciones)

  2. Bruno Bimbi |

    No leí a Proust, ni a Stendhal. Supongo que los leeré en algún momento, es parte de esas cosas que uno tiene que hacer en esta vida. Pero leyendo tu post, en la parte que decís que te cuesta seguir toda esa parte que retrata esos protocolos sociales ya extinguidos, me acordé de otros libros que quizás, en el mismo sentido, puedan parecerte interesantes. Son dos libros de Eça de Queiroz que, escritos en la época en que esos usos y costumbres estaban vivitos y coleando, se burla bastante de ellos. Es una crítica a las costumbres de la época y al comportamiento social de la burguesía europea y, principalmente, portuguesa (ya que Eça era portugués).
    Los títulos son “O primo Basílio” y “O crime do padre Amaro”, considerado este último libro como la primera novela del realismo portugués. Tengo entendido que hay ediciones en español (El primo Basilio, El crimen del padre Amaro). Del último hay una película que, si bien me gustó, no sirve para lo que estamos hablando, porque está adaptada para que la historia suceda en México en la actualidad, y toda esa parte (quizás una de las más importantes de la obra) se pierde bastante…

  3. Bruno Bimbi |

    Me fui al otro blog y estaba viendo este tema de la traducción. Todo un tema. Yo hago traducciones del portugués, pero cosas breves, textos cortos, nunca literatura. Me imagino que para traducir literatura hace falta estudiar mucho más. Y me ha pasado con algunos libros que la traducción apareció en mi lectura como algo que competía en importancia con el propio trabajo del autor. Un mal traductor puede destruir un libro. Por ejemplo: “Cazador de sueños”, de Stephen King (perdón, ya sé que estábamos hablando de Proust, pero me gusta leer las novelas de King también, che). La traducción de P&J es tan pero tan mala que te saca las ganas de leer. Yo no sé inglés, pero te das cuenta, si leíste algunos libros del tipo (y yo leí muchos) que ese no es King sino la idiota que lo reescribió a su gusto. El otro extremo sería la traducción que hizo Julio Cortazar del libro “Memorias de Adriano”, de Marguerite Yourcenar. Es una maravilla. No sé francés (tengo muchas ganas de aprender) pero la traducción de Cortázar te hace meterte en la historia y ni te das cuenta que la estás leyendo, no tiene interferencias y crea un ambiente envolvente y mágico. Imagino que así debe ser el original.

  4. Xtian |

    Sí, Bruno, la traducción de Cortázar es buenísima (aunque no sé si decir que está bien traducido, porque no sé francés, lo que está bueno es como está reescrito por Cortázar, si es traducción buena o no, no lo sé). Los cuentos de Poe traducidos por Cortázar también son buenos.

    Estas traducciones hechas por grandes escritores, fanáticos de la prosa, son siempre interesantes. También está el caso de Palmeras salvajes de Cortázar traducido por Borges.

    Lo que yo extraño en el caso de Proust es un buen estudio preliminar y unas buenas notas a pie de página o uno de esos libros guía. Por ejemplo, leí Romeo y Julieta en la edición biligue de Cátedra y me resultó una experiencia fascinante. Tiene un excelente estudio preliminar y está plagado de notas al pie de página que complementan el texto y ayudan a su disfrute. Ojalá cuando se editan clásicos se editaran más con ese cuidado y con esas ayudas.

    Sino habría que armar clubes de lectura, y recuperar un poco la lectura y el comentario grupal.

  5. Alexandre |

    Coincido en defender la versión de Pedro Salinas, aunque quizá sea porque la leí primero, y por lo tanto me parece más “genuina”. Recuerdo, en este sentido, alguna declaración de Borges respecto del “Quijote”, leído por él primero en inglés. Por otro lado, Pedro Salinas fue también escritor en lengua española, y su versión vale, en ese sentido, como la que Cortázar hizo de “Memorias de Adriano”, o como la del “Orlando” de Virginia Woolf que debemos a Borges. Defiendo que la traducción es una vía legítima de acceso a un texto, que no hay que sentir degradado respecto de su original. Es sólo un texto diferente, y cuando tenemos un texto traducido al español por Salinas, por Borges o por Cortázar, leerlo es una fiesta lingüística. Sobre las comparaciones entre traducciones, como las de Pedro Salinas y Estela Canto, creo que están en juego varieddes dialectales. Como rioplatenses, la traducción de Ccanto puede parecernos más “verdadera”; de hecho, se da mejor con nuestro tono. Pero leer traducciones es entrar un un juego de aproximaciones y alejamientos, de deseos y de huidas, de encuentros y de alucinaciones, y el contacto con el texto fuente nunca puede producirse fuera de ese juego.
    Sobre los protocolos y demás de otras épocas, para entender a Proust no deja de resultar deliciosa la lectura de “En busca de Marcel Proust” de André Maurois, librito que puede valer como anotaciones a una traducción de la “Recherche”. Y ya que estamos, la cuestión de las anotaciones en la traducción también daría, como se dice en portugués “pano para manga”, que habría que ver cómo traducimos…

  6. Xtian |

    Sobre gustos, es decir, sobre traducciones, no hay nada escrito. Pero igual ahí voy. Casi todas las defensas que leí hasta ahora de Pedro Salinas tienen que ver, claro, con gente que leyó esa traducción. Y me parece también, que se trata de la única traducción que leyeron. Y digo esto porque la traducción de Salinas tiene varias cosas bastante problemáticas, en el mejor de los casos, y en otras, en mi opinión, bastante indefendibles. Una de las más indefendibles es la traducción de nombres propios, algo que cita Dieguez en su post. Salinas decidió que Francoise es Francisca. Coincido con Dieguez, a mí Francisca me suena a castañuelas y García Lorca y eso no tiene que ver nada de nada con el mundo de Proust. El otro problema (y para mí el más grave) es que Salinas parece más propenso a reescribir y cambiar la puntuación de Proust, aunque eso no haga falta, ya que en muchos casos la construcción gramatical en francés y en español es similar. Y por último, en su elección de la traducción parece preferir palabras más “elaboradas” en vez de optar por la más obvia traducción.

    Para dar un ejemplo de esto. En francés dice: “le doigt levé du jour”, Salinas traduce: “el dedo tieso del día” y Canto: “el dedo levantado del día”. Me gustaría señalar que esto no tiene que ver con una elección rioplatense de Canto, sino con una fidelidad más obvia con el original (Canto dice “tila”, y cosas así). En otro caso, para citar el primer párrafo de la novela, en francés: “ne choquait pas ma raison” es traducido por Salinas como “no repugnaba a mi razón” y por Canto con la más obvia y directa: “no chocaba a mi razón” y así con muchísimos casos.

    Ahora, es cierto que Salinas fue escritor. Pero también lo fue Estela Canto. Y como hablamos de traducir narrativa, y aunque esto no sea una carrera, conviene señalar que Canto publicó unas 5 o 6 novelas, mientras que Salinas es conocido sobre todo como poeta. Novelas, solo publicó una de juventud y un par de ellas al final de su vida. En ese sentido, sospecho que las elecciones de Salinas (repugnar, tieso) frente a las más obvias y directas de Canto (chocar, levantado) tienen que ver con cierto tic poético mal entendido de Salinas, que, aunque contaba con una palabra obvia que “hacía el trabajo” prefería reforzar el sentido con una palabra más “poética” pero que, me parece, se distanciaba de lo escrito por Proust.

  7. Bruno Bimbi |

    “DA PANO PRA MANGA”: da que hablar.

  8. Bruno Bimbi |

    Igual, en ese contexto, yo creo que lo traduciría como “da para largo”… je

  9. Alexandre |

    Es una afirmación que también “da pano para manga”, pero desde mi punto de vista (no muy personal, por cierto) no hay nada directo en el lenguaje; tampoco nada natural, como así tampoco fidelidad o ausencia de ella entre el lenguaje y sus referencias. Hay, sí, usos lingüísticos más alejados del énfasis que otros, y en este punto lo rioplatense sí entra en juego. Las diferencias destacadas entre Canto y Salinas son muy próximas a las resaltadas por Borges en más de un lugar entre el español rioplatnse y el peninsular. Por cierto, en esta cuestión Borges no está solo (basta recordar el Manifiesto de la revista Martín Fierro).
    “Dar pano para/pra manga”: en rioplatense (no sólo porteño), “dar para hablar largo y tendido”.

  10. Xtian |

    Yo no creo en esas afirmaciones de “no hay nada directo en el lenguaje”: es deconstructivismo francés de señalador. No ayudan a discutir y explorar, son simples portazos en la discusión. Lo mismo que “todo es subjetivo”, que es una muestra de fiaca intelectual y algo que por englobarlo todo, no significa absolutamente nada.

    Tu afirmación de que se trata de habla rioplatense versus versión ibérica no se aplica en los casos que mencioné. Por empezar traducir Francoise a Francisca no tiene que ver con eso. En ese gesto para mí se resume lo que me molesta de Salinas, la idea de agarrar el mueble que es el libro y barnizarlo con su barniz, en vez de ser transmisor de Proust es reescritor de Proust. A mí eso no me interesa, leo a Proust en traducción por una limitación, no sé francés, sino lo leería en francés. Entonces Salinas, permiso, correte, dejame pasar. Francisca go home, bienvenida Francoise.

    En cuanto a los otros ejemplos que menciono: chocar y repugnar son dos palabras usadas en el habla rioplatense, lo mismo que levantado y tieso. No hablamos acá de pelotudo versus gilipollas. Las elecciones de Salinas (que yo critico) tienen que ver con elegir lo “literario” frente a lo simple y obvio, y aunque eso a veces se superponga con lo ibérico versus lo rioplantense, no son estos los casos que cito. Choquait es para el “repugnaba” y no “chocaba” y levé es para él “tieso” y no “levantado”. Si vos tenés que elegir entre “el dedo tieso de Francisca” y “el dedo levantado de Francoise”, ¿en serio elegís lo primero? Si la respuesta es sí, bueno, ahí sí llegamos a un límite más allá del cual empieza el acabóse.

  11. Bruno Bimbi |

    Si bien no leí el libro, ni en francés (no podría porque no hablo ese idioma) ni traducido, teniendo en cuenta los ejemplos me parece que Xtian tiene razón. Hay elecciones que no tienen que ver con la variedad lingüística sino con el estilo y los gustos. Y ahí encuentro un problema. Si un escritor escribe “hijo de puta” y el traductor pone “cretino”, no es traducción, es reescritura. Es lo que pasa por ejemplo con las películas subtituladas. Pero pasa a veces con los libros también. Una cuestión primordial de la traducción es buscar siempre, entre las alternativas posibles, el término que más se acerque al que usó en su idioma el autor. Es decir, el término que exprese no sólo lo mismo, sino con el mismo tono, en el mismo registro, etc. Claro que yo no sé cuáles fueron los términos usados por Proust en francés, ni los entendería. Habría que preguntarle a alguien que hable francés. Pero los ejemplos planteados por Xtian parecen mostrar una predilección de Salinas por un lenguaje sofisticado y poético. Habrá que ver…
    Me enganché con la discusión porque pretendo seguir aprendiendo a traducir cada vez mejor, hasta llegar en algún momento a traducir libros. Creo que es una experiencia super interesante.
    Y si hay algo que he aprendido hasta ahora es que traducir tiene un montón de problemas, porque no hay equivalencias plenas entre los idiomas, y porque hay cosas que se dicen de una manera en una lengua que, si bien uno puede intentar expresar algo similar en otra, nunca va a ser igual en todos los sentidos para quien la lee: el mensaje no va a ser el mismo, sino uno parecido.
    Anteanoche terminé de leer “Cidade de Deus”, de Paulo Lins, que es la novela en la que se basó la película de Fernando Mierelles con el mismo nombre (aquí, “Ciudad de Dios”).
    Encontré en internet que hay una versión traducida al español de ese libro, editada por Tousquets. Me gustaría verla, para ver cómo hicieron. No se trata sólo de traducir palabras o frases. Se trata de un lenguaje, un tono, una forma de comunicación. Todos los diálogos del libro (que está lleno de diálogos) están escritos en un portugués que se habla en las favelas de Río de Janeiro. No es el portugués-padrón, el de la escuela, la literatura o los medios. Es el portugués de las “comunidades” de Río.
    Me parece que sería casi imposible mantener, en la traducción, la distancia lingüística que el autor establece, absolutamente a propósito, entre unos y otros hablantes. A algunos los hace hablar en portugués-padrón, y a otros en la variedad propia de las favelas cariocas.
    Esa distancia dice muchas cosas. Nos habla de otras distancias sociales, económicas, culturales, que tienen que ver con la apropiación de la renta pero también de los bienes culturales, del acceso a la educación formal, etc. Y es muy marcante a lo largo de todo el libro.
    Otro ejemplo. El año pasado, para un taller literario de la facultad, escribí un relato en primera persona que hablaba de una relación de pareja con un chico, el primero del que me enamoré, que era brasilero. La idea era contar cómo fue nuestra primera relación con el portugués. Pero, a propósito, eliminé todos los marcadores de género. En ningún lugar del texto había un artículo, un adjetivo, un sustantivo, un pronombre que sirviera para saber si era varón o mujer. Claro que el relato daba claramente la respuesta, pero la idea del texto era decirlo sin usar marcadores de género, por otras vías. Y me acuerdo que mi profesora me dijo: es interesante que el texto que cuenta tu primera relación con el portugués es un texto que sería imposible de traducir al portugués. Y es verdad: lo intenté y no se puede. Habría que reescribirlo, retocarlo, cambiarle cosas. Pero traducirlo, no. El portugués, en muchas de las construcciones sintácticas que existen en ese texto, te exije un pronombre o un artículo. No hay forma de no usarlos sin que el texto sea directamente agramatical.
    Como dije, traducir es todo un tema. Y me encanta conversarlo.

  12. Bruno Bimbi |

    “Da para hablar largo y tendido” está muy bien, pero es extenso “demais”. Creo que una de las ideas de “dá pano pra manga” es ser una frasecita corta, rápida. Coloquialmente, inclusive, se dice “pra” y no “para”. Por eso, en ese contexto, “da para largo” me pareció más sintético y coloquial. Claro que como toda “gíria” depende del contexto, puede tener otros sentidos…

  13. Maestruli |

    Ya que hablan de “pano pra manga”, a mi paño me han llamado! Xtian, me pone contentísimo que hayas arremetido con Proust, es desde hace años mi autor favorito, y las impresiones que me ha dejado su obra son imborrables. Puedo decir orgulloso que lo he leído en su francés original, así que no puedo opinar sobre las traducciones. Pero si es lo que vos decís Xtian, pues tenés razón. Si hay una palabra latina equivalente en francés y castellano, para qué cambiarla y buscar otra? (como “choquer = chocar”, “levé = levantado”). Si decís que Salinas es poeta, eso explica mucho.

    Y sí, las traducciones son siempre muy difíciles. Por ejemplo, ya es un rompedero de cabeza traducir la primera frase de la obra de Proust: Longtemps, je me suis couché de bonne heure”. Literalmente sería “Largo tiempo, yo me he acostado de buena hora”, lo que no dice nada. Yo lo traduciría como “Durante mucho (o largo) tiempo me acosté (he acostado) temprano”. Ni el adverbio “longtemps”, ni la expresión “se coucher de bonne heure” tiene un equivalente castellano.

    Pero si querés formar un club de lectura sobre Proust, pues me anoto sin pensarlo. Hace tiempo que tengo ganas de releerlo, de comentarlo, y si puedo aportar mis conocimientos de francés, pues lo haría encantado.

    Respecto a las notas a pie de página, para mí son un arma de doble filo. Yo te entiendo, a mí también me gustan, es bueno leer aclaraciones, poner en contexto ciertas cosas. Pero por otro lado van trabando la lectura, sobre todo si son excesivas. No sé qué es mejor. Si es un texto corto, pues creo que lo mejor es leerlo todo de corrido, y luego releerlo con las notas. Pero con novelas largas eso es casi utópico.

    Y respecto a los protocolos sociales de la época, pues sí, son ridículos y difíciles de seguir, pero creo que uno también puede hacer “traducciones” entre épocas. Todas han tenido sus códigos ridículos, y a mí me resulta divertido leerlos. Te parece que hay muchos personajes en “A la búsqueda…”? Dada la longitud de la obra hasta creo que son unos pocos. Además con sus descripciones, cada personaje es inconfundible.

    Repito, si querés formar un club de lectura de Proust, avisame por un comment o por mail. Me interesaría muchísimo. Además justo ahora estoy leyendo su otra obra, de juventud: “Les plaisirs et les jours” (que justamente me resulta bastante tediosa por la cantidad inmensa de notas que tiene esta edición).

  14. Maestruli |

    Perdón, recién ahora leo lo que comentó Dieguez, y veo que repito la polémica sobre la traducción de la primera frase.

  15. Xtian |

    Yo estoy leyendo muy lenta y trabajosamente recién el primer volumen. Veremos si sigo y cómo sigo, pero estaría bueno armar un taller de lectura. Creo que los clásicos se leen mejor si lo hacés acompañado.

    Respecto a las notas a pie de página. Yo soy defensor. Las notas son opcionales, si no querés bajar a leerlas no las leés, por eso mismo están a pie de página y no en el texto. En ese sentido permiten dos recorridos por el libro, uno a vuelo rasante y el otro haciendo aterrizajes puntuales. Por ejemplo, mucha gente sugiere leer Lolita primero a vuelo rasante y luego en una edición profusamente anotada. Un libro no anotado no ofrece esa opción. Eso sí, todo depende, como siempre de la calidad, si las notas son malas u obvias, entonces sí distraen.

  16. Maestruli |

    Quizás mi fastidio con las notas es que en varios libros que tengo, en lugar de venir al pie de página, vienen al final del libro, y es tremendamente engorroso ir y venir, parece como leer “yo elijo mi propia aventura”.

    Bárbaro Xtian, contactame cuando quieras para formar un taller de lectura. Empezar con Proust sería un lujo.

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