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Sólo los superficiales se conocen a sí mismos. Oscar Wilde

Cuántos crímenes se cometen en tu nombre

“Esa del hachero en la que no pasa nada.” “Una obra maestra.” “Una mala copia de Kiarostami.” “Hipnótica.” “Aburridísima.” “Marca un antes y un después en el cine argentino.” Etcétera. Todo eso y mucho más se dijo de la ópera prima de Lisandro Alonso, La libertad.

Muchas de esas discusiones virulentas están por afuera de la película (el tema de si vale la pena subsidiar “experimentos” como este, que van a ver 15 personas en la Lugones, si se trata de una ruptura necesaria o de una admisión de derrota respecto a la ficción y a los mecanismos narrativos del cine, etcétera). Sí, hay mucho etcétera dando vueltas.

A mí la película me gustó. Insólitamente, los experimentos de Kiarostami y las películas como ésta, sin peripecia, sin personajes, sin actuación (aunque tal cosa sea un truco), exacerban mi atención en vez de sumirme en el tedio o el aburrimiento. En ese sentido miré con más atención Five de Kiarostami que Lawrence de Arabia. Como si de mirar tanto una pantalla negra una empezara a descubrir patrones, a hilvanar gestos.

En La libertad, por ejemplo, luego de 20 minutos de ver al hachero cortando troncos, el encendido de una radio provoca un efecto (especial). Me pareció cómico que ese hachero, con esa gorra con el bordado NY, escuchara esa música, en ese lugar. Lo mismo me pasó con la latita de Fanta o cuándo pregunta en la estación de servicio si hay alguna minita. Esas cosas tan cotidianas y elementales se vuelven raras.

Ah, y esa secuencia de dos minutos en la que la cámara abandona la cara iluminada del hachero y se interna en la espesura y en el sonido es una de las más bellas que vi.

La película se puede bajar del eMule. Acá va el link. No me hago responsable si te enoja. Tampoco si te encanta.

Un comentario a “Cuántos crímenes se cometen en tu nombre”

  1. Marxe |

    Yo le vengo rondando, aun no tiene mi “si”. Me gusta Kiarostami, lo cual sería un buen comienzo aparentemente. Vamos a ver. Pasa que vengo de ver Café Lumiere y ando con ganas de otra onda por el momento.

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