Miércoles 9 de Junio de 2004

Los blogs personales y el problema del estilo

Hay una preocupación recurrente entre los bloggers que escriben blogs “personales”: el problema del “estilo”. Es decir, cómo imprimir una marca reconocible - y preferentemente invisible e inimitable – en lo que escribimos, de forma que el lector vuelva una y otra vez, en busca de ese “no se qué”, hipnotizado por el vaivén pendular y el sordo tic-tac de nuestra prosa. Algunos hasta sostienen que en la pulseada entre forma y contenido, la forma siempre gana. Aducen que un gran escritor es capaz de llevarnos de la mano en viajes de ensueño, aunque el tema – el contenido – sea aburrido o hasta repugnante. Yo soy uno de los integrantes de este culto, que reconoce como tótems a escritores como E. B. White, Sandra Russo, Truman Capote o H. L. Mencken, es decir, escritores a caballo entre el periodismo y la literatura, hijos bastardos de Montaigne que escriben sobre cualquier cosa, pero siempre con una obsesión febril por el estilo (esa obsesión es explícita en Capote, y alcanza y sobra con leer el prólogo de “Música para camaleones” para entender su magnitud).

Cada nuevo encuentro con un escritor de esta raza me produce dos efectos contrarios: la confirmación de que escribir - y leer – es una actividad trascendental (leo, luego existo) y que entre tenistas de ese calibre yo siempre jugaré al ping-pong. Y no es falsa modestia, y no es que ese segundo efecto sea desmoralizador o asfixiante; la ambición no tiene que ser el único motor que mueve esta carreta, a veces alcanza con la tracción a sangre.

En eso pensaba el otro día, sentado en una estación de trenes vacía, a las 5 de la mañana. Me mudo a Argentina en unas semanas, luego de 6 años de vivir en USA y desde el día que tomé la decisión – y que la sentí coagularse y volverse definitiva – vivo en un estado alterado, nebuloso y áspero. En esa estación vacía intenté organizar y explicar esa sensación extraña. ¿Es nostalgia por volver a Argentina? ¿Es alivio luego de tomar una decisión difícil pero que no podía seguir aplazando? ¿Es tristeza por dejar los Estados Unidos? ¿Es temor por lo que vendrá o por lo que se va? Y me di cuenta que es todo eso, pero que también es otra cosa. Y recién me di cuenta qué es esa otra cosa cuando, sentado en esa estación vacía, vi pasar a toda velocidad un tren a toda velocidad – ni siquiera pude descifrar de que línea era -. Esa otra cosa, esa cosa informe y pastosa que forma el centro de cómo me siento en estos días es la sensación de que me estoy despidiendo y que no sé cuántas de esas despedidas son definitivas.

Me explico un poco más: cuando uno se va, congrega a familiares y amigos en la estación de trenes, abraza y besa a todos, llora cataratas y se va, sacudiendo el pañuelito lleno de mocos desde la ventanilla. Por suerte existe ese ritual de clausura, ese The end o ese To be continued (que suena menos atroz), que amortigua el golpe. Pero en mi caso, no sé cuál va a ser la última vez que voy a comer un helado de Oreos and cream en la heladería de New Brunswick, cuál va a ser mi último viaje en subte en New York o cuándo la última vez que voy a ver las aguas barrosas del Raritan desde el colectivo que cruza el puente. Despedirse no es tan feo, lo feo es no saber cuándo te estás despidiendo y cuándo estás sólo diciendo hasta luego.

Todo este vaciamiento, esta diarrea de los sentidos, este amontonamiento de recuerdos en el espejito retrovisor empañado es una patada en los huevos en cámara lenta. Soy de los que necesitan el freezer lleno de comida que nunca voy a comer, la biblioteca llena de libros que nunca voy a leer, los ojos llenos de paisajes que nunca voy a volver a pisar y la garganta llena de ascos que nunca voy a terminar de escupir. Por todo eso escribo, supongo, porque a pesar de que soy incapaz de despedirme como corresponde, siempre me estoy yendo.

Juro que cuándo empecé a escribir tenía algo que decir respecto al estilo, cómo es imposible cultivarlo, cómo los grandes escritores tienen un estilo orgánico – inseparable del “contenido” – y otros dictámenes igual de graves y solemnes… pero también perdí ese tren y el próximo sale andá a saber a qué hora.

Xtian, a las 7:42 PM | TrackBack
Comentarios

Si sos uno de los tres en el planeta capaz de reconocer a Sandra Russo y a Truman Capote en la misma genealogía ¿De qué te preocupás?

Un beso grande.

La Romu, el 09 de Junio de 2004 a las 11:45 PM | Enlace permanente

Me gustó.

Aboytes o_O, el 10 de Junio de 2004 a las 12:43 AM | Enlace permanente

Estilo es cuando dejás de pensar tanto en que sos un escritor y empezás a escribir. Y yo creo que sí es falsa modestia lo del ping-pong. Entre tenistas, vos sabés muy bien que ya jugás al paddle, no te hagás. Aprovecho para recomendarte (a vos y a los que entran acá, que es un buen síntoma) la lectura de la introducción del último libro de cuentos de Fontanarrosa. Es un tratado sobre literatura que no tendría que perderse nadie. Hay una versión completa acá. Ahí tenés a uno con estilo. Y la crítica argentina, tan enamorada del pajero de Alan Pauls, sigue mirando para otro lado porque Fontanarrosa hace dibujitos en el diario. ¡Esos son putos en serio, y no vos, Xtian, que sos un ángel!

Hernán, el 10 de Junio de 2004 a las 6:44 AM | Enlace permanente

Pues no se si eres jugador de ping-pong, juego que me encanta, o si te han dado una patata en los webos, será la guarnición, pero tu nick mola...
A parte de eso todo el mundo tiene la obsesión de la trascendencia. De escribir bien, con estilo. Cuando vamos a estar dos putos días en el mundo. ¿por que no se escribe solo por el placer de escribir? Todos ganariamos.

Jose, el 10 de Junio de 2004 a las 8:38 AM | Enlace permanente
"Despedirse no es tan feo, lo feo es no saber cuándo te estás despidiendo y cuándo estás sólo diciendo hasta luego."
Esa frase es tan cierta.. ese no saber si volves o no.. que fea sensacion, hasta que llegas a BUE y te encontras conque todo es un quilombo tan grande que no tenes tiempo de pensar :S mariano, el 10 de Junio de 2004 a las 1:47 PM | Enlace permanente

xtian, no te quedes sólo con esa foto. también puede ser que vuelvas a Argentina y esté todo bien.

lucas, el 10 de Junio de 2004 a las 10:35 PM | Enlace permanente

La primera parte del post es para esta página. La segunda parece de Puto y aparte. Cuando estes mal, no mezcles. ¿Era así no?

Seb, el 11 de Junio de 2004 a las 5:55 AM | Enlace permanente

Borges dice algo así:
"Si para todo hay término y hay tasa,
y última vez y nunca más y olvido,
¿quién nos dirá de quién, en esta casa,
sin saberlo, nos hemos despedido?"

Y el carnaval montevideano canta en "Brindis por Pierrot" "me voy, me vivo yendo...".

Por sólo citar algunos otros ejemplos, de variado estilo... En fin, evidentemente se trata de un 'estilo' de vida.

Mis mejores deseos para que no se detenga el movimiento.

nat, el 13 de Junio de 2004 a las 9:19 PM | Enlace permanente


Ay! Hace tiempo que alguien no conseguía conmoverme y fundamentalmente identificarme con lo que escribes. Estoy encantado con haberte descubierto.

Fer, el 14 de Junio de 2004 a las 8:20 AM | Enlace permanente

Bueno, yo creo que hay muchos bloggers que tienen "estilos" bien definidos, inconfundibles. Otros se destacan por la temática que abordan en sus posts.
Tanto así que hasta son parodiables (autobombo).

Saludos.

Guty, el 14 de Junio de 2004 a las 12:24 PM | Enlace permanente

"Despedirse no es tan feo, lo feo es no saber cuándo te estás despidiendo y cuándo estás sólo diciendo hasta luego. "

Yo tambien cito la frase porque hace rato que un completo extraño no me describe tan bien ...
gracias...

Borizela, el 21 de Junio de 2004 a las 2:52 AM | Enlace permanente

Muy buena. Muy buena literatura, muy buen estilo. Ojalá cuando estés acá en Buenos Aires escribas cosas tan buenas como la historia del levante en el puesto de gyros, tu encuentro bajo la lluvia con el vagabundo loco, o la escena del bar del stripper con yuppies y punkies dando vueltas. Caería muy bien a la literatura argentina, me parece a mí o en argentina el realismo casi no tiene poesía. Hace poco leí un libro de cuentos de Javier Torre "El placer inglés" que también tiene un estilo poético-real-depojado-suave que me hace acordar a lo tuyo, que también me gusta mucho.
Un saludo
Carlos

Carlos, el 02 de Julio de 2004 a las 12:42 AM | Enlace permanente

:)

juanijuanita, el 11 de Agosto de 2004 a las 10:39 PM | Enlace permanente

Me gustaría decir que tengo un estilo personal para escribir mis posts, pero no es así, escribo las cosas a medida que fluyen por mi mente... Y me siento libre... (^.^)/ Muy bueno tu blog!

Pipo, el 30 de Septiembre de 2004 a las 9:17 AM | Enlace permanente

Sería imposible "no tener" un estilo. A las cosas las decís como te salen naturalmente, y eso mata.

Sobre tu divague de "la última vez que..." te cuento que la mayoría de las últimas veces que... en mi caso, rara vez supe de antemano que iba a ser la última. Bah, creo que vos querés decir lo mismo. :-) Jojo.

HighToro, el 23 de Mayo de 2005 a las 6:06 PM | Enlace permanente

Casi como sentir las arenas calientes del sofocado poniente español bajo los pies cansados de un baquiano porteño en pleno Río de la Plata. La sensación de deja vu transplantada a un ámbito transcontinental ( o en tu caso, translatitudinal ) con la pereza del recuerdo acunada por la nostalgia. Ojo con ella, que es una nana obesa que tiende a sobrealimentarse en la comparación de realidades.
De nuevo es cierto lo de las despedidas. 6 años son muchos años, tanto para New Brunswick como para el colectivo sobre el puente.
Saluda cuando vuelvas a la sombra que dejaste congelada hace 6 años, despide a la que dejas ahora en un sitio en el que sepas que puedas volver a encontrarla y no caigas - como caemos todos - en hacer caminar a tu sombra por tus sitios queridos mientras tu propio corazón se empeña en continuar una aventura que hace tiempo se desvió en la pausa del olvido.
Animo, pañuelo nuevo, lágrimas viejas, mochila ligera y páginas nuevas llenas de letras, quizá con más sentidos de los que quiso ponerles el propio - y estiloso - escritor.

Maupassant, el 02 de Julio de 2005 a las 7:03 AM | Enlace permanente
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