Mirá como tiemblo
por Xtian Rodriguez
Sólo los superficiales se conocen a sí mismos. Oscar Wilde
El libro del verano: Una breve historia de casi todo, de Bill Bryson
Ya sé, el libro no es ninguna novedad. Se publicó allá por el 2005 y fue best-seller mundial. Después volvió a reaparecer el año pasado, pero en una edición carísima ($170, tapa dura). Ahora se editó a un precio accesible ($39) y en un tamaño muy conveniente para el bolsillo de la dama o la cartera del caballero. El libro: Una breve historia de casi todo. El autor: Bill Bryson.
En vez de Wilbur Smith o Colleen McCullough, agarren este libro. Se trata de una historia de los descubrimientos científicos: el Big Bang, el tamaño de la tierra, la geología, la ley de gravitación, las bacterias, etc. Bryson es cronista de viajes y se nota: su libro renuncia al enciclopedismo (no contiene fórmulas ni jerga) y opta por saltar a lo Philleas Fogg de eureka en eureka. Por eso el libro se lee con la fruición con la que se lee a Verne o Salgari a los 12 años. Para muestra basta un botón: acá la introducción del libro.
De paso: si te volvés fan de Bryson, en Librería Santa Fe uno de sus libros de crónicas de viaje está en oferta a 20 pesos (tapa dura). El libro se llama En las antípodas y es una colección de crónicas de viaje por Australia.
En busca de Proust
Siguiendo la idea de Daniel Link, y aprovechando el verano, decidí meterme con En busca del tiempo perdido. Resulta que el otro puto (dicho esto con cariño, claro) también está en lo mismo. Acá y acá Dieguez discute un poco sobre las traducciones disponibles en castellano. Acá hay otro comentario del traductor de la otra versión disponible en castellano. Yo me decidí por la traducción de Estela Canto que publicó Losada. Hay dos versiones de ésta, yo me decidí por la que sale 49 pesos, porque la hoja es más amplia, la fuente más grande y está mejor impresa. Y no da para leer Proust en una edición cuasi de bolsillo.
La lectura me produce emociones mixtas, como dirían los Rollling. Por un lado, hay pasajes extraordinarios, llenos de sensaciones , con la increíble capacidad de Proust para captar y transmitir los estados mentales y los vaivenes del humor (no sé si decir espíritu o alma). Sus descripciones son también subyugantes y se potencian en esas oraciones largas precisas y calmas. Lo que se me hace cuesta arriba es seguir los hilos de los muchos personajes y todo esa red de protocolos y usos sociales ya extinguidos. Me pasó algo parecido con Stendhal, me subyugaba la potencia de la prosa, las descripciones y los personajes, pero me aburría todo esa circuitería enredadísima de la burguesía de la época.
Tres novelitas
Escribir un libro, plantar un árbol, tener un hijo. Leer una novelita, comprar un potus, tener un sueño.
Leí tres novelitas crocantes y nutritivas como esos amores de vacaciones de una semana. Montserrat, de Daniel Link: en zigzag, del blog a la página, entre túneles y secuestros felinos. La vida nueva, de Cèsar Aira, una parábola con oleaje sobre el tiempo y la escritura. Y Dejen todo en mis manos, de Mario Levrero, una historia chiquita, con humor zumbòn y amable.
Tres novelitas recomendables. Para tu piel de tu verano, baby.
Corre, Haruki, corre
Acá una excelente entrevista a Murakami.
Una historia conmovedora, asombrosa y genial, de Dave Eggers
Así se llama la primera novela de Dave Eggers, publicada en el 2000, que acabo de terminar de leer (en inglés, está traducida al castellano, se editó en España, aunque resulta casi inconseguible). ¿Quién es Eggers? 1. uno de los jóvenes representantes de la nueva narrativa usamericana (el otro que se me ocurre es David Foster Wallace: Eggers escribió el prefacio a Infinite Jest, el socotroco de 1200 páginas de Wallace), 2. el fundador de la revista Might (una revista literaria en tono satírico), 3. el fundador de McSweeney’s, una editorial independiente que publica revistas y libros (una de ellas en formato DVD), 4. el fundador de 826 Valencia, una organización sin fines de lucro que le enseña escritura a chicos y adolescentes (originalmente con sede en San Francisco, pero que se ha extendido a otras ciudades), 5. varias cosas más (es el editor de la serie “The best American nonrequired reading”, etc).
Tocala de nuevo, Haruki
La música de las palabras, según Murakami.
Dónde comprar libros en inglés en Buenos Aires
Poder leer novelas en inglés tiene algunas ventajas:
1. leer los libros escritos en inglès en idioma original y asì esquivar las traducciones españolizadas, que, en el mejor de los casos te embarran la lectura y en el peor, la impiden. Esto ùltimo se sufre especialmente en las traducciones de autores que hacen uso frecuente de slang (Bukowski, Pallaniuk, Salinger).
La noche de los librerías
Sonaba bien: La Noche de las Librerías. Me encanta ir de librería en librería, de la mesa de novedades a la de saldos. Me encanta hablar de libros, con los libreros, con los amigos, con gente que lee y escribe. Esperaba encontrar todo eso ayer; lo que encontré fue una gaffe organizativa.
Los 1001 libros que hay que leer antes de morir
Ya habrán visto esta serie de libros en la librería. “Las 1001 películas que hay que ver antes de morir” y “Los 1001 discos que hay que escuchar antes de morir”. El de los 1001 libros que hay que leer antes de morir todavía no está traducido (¿estarán armando una lista con más entradas de libros en castellano dado que la de la versión en inglés está tan sesgada hacia los libros escritos en inglés?).
Tengo que decir: a mí me gustan las listas. Me las tomo con soda, digamos. O sea, creo que siempre son arbitrarias, injustas, llenas de agujeros y de caprichos ridículos. Pero son un punto de partida para discutir (algunas de las mejores discusiones de cine las he tenido al discutir cuáles son las 10 mejores películas de la historia, o las 10 mejores escenas, etcétera).
Ocio, de Fabián Casas
Los lemmings y otros, la colección de relatos de Fabián Casas, fue para mí uno de los mejores libros publicados el año pasado. No solo para mí, sino para mucha gente. Es una colección de relatos frescos, vitales, semi autobiográficos, extraídos y recuperados de una infancia y adolescencia vividas en el barrio de Boedo y cargados de humor, ternura, amistad, traición y mucho más. La prosa de Casas es intimista sin ser invasiva, limpia. Lo que relata es fascinante y tiene la fascinación de lo mítico (un microcosmos cargado de fuerzas históricas). No quiero sonar grandilocuente en la crítica, porque el gran mérito de Casas es evitar esa grandilocuencia, evitar los dos grandes polos de problemas, en mi opinión, de la literatura argentina contemporánea: la grandilocuencia y la aridez. Los cuentos de Casas no son ninguna de las dos cosas: leerlo es conmovedor.
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